A casi tres meses de convertirse en madre, Angélica Vale asegura que aún desconoce el sexo de su hijo. En medio de un embarazo ideal, sin molestias ni problemas pero sí muchos antojos “sobre todo de comida mexicana ¡graves, graves!”, la capitana de “Parodiando” cuenta que su bebé con Otto Padrón no se ha dejado ver bien para saber si es niño o niña, pero espera que en unos días pueda compartir la noticia.
“El doctor es gringo y tenía duda, me dijo:
“No te quiero decir porque no sé si te voy a decir una cosa y va a salir
otra y luego te vayas a enojar, entonces mejor te lo digo en el próximo
ultrasonido”. Lo tengo la próxima semana, dénme chance y ya les
cuento”, explicó.
Angélica vivió un emotivo momento
durante la develación de las figuras de cera de su familia, su mamá
Angélica María, su papá Raúl Vale (q.e.p.d.) y ella misma incluida, en
el Museo de Cera de la capital mexicana.
Para la comediante fue como
reencontrarse con su padre, quien falleció años atrás, y poder abrazar
su figura de un modo tan real la conmovió hasta las lágrimas.
“Qué bonito que los tres estemos juntos otra
vez y para siempre, no hay forma de que nos separe absolutamente nadie
¡ya voy a llorar!”, señaló.
La comediante llegó al evento sin su
esposo Otto Padrón, quien tenía varios compromisos de trabajo; sin
embargo, La Vale aseguró que pronto lo llevará al museo para que vea a
su gemela “acerada”.
“Mi marido (Otto) está feliz, es el más
orgulloso y todo, pero está chambeándole (trabajando) porque alguien
tiene que trabajar en esta familia, no nada más yo echando relajo. Lo
voy a traer a verla ahora que venga un fin de semana”.
Y viendo el lado positivo de tener una
estatua del tamaño real de su papá, a Angélica le emocionó la idea de
que su hijo pueda conocer a su abuelo.
“Va a ser padrísimo poder traerlo o traerla (su bebé) y que vea a su abuelo, va a estar muy padre”, compartió.
En la recta final de su embarazo,
Angélica se considera afortunada porque no ha vivido las típicas
molestias de su estado, aunque confiesa que la comida mexicana sigue
siendo su debilidad.
“No me puedo quejar porque no he tenido nada
de náuseas, nada de vómito, a veces como que la agrura sí me ataca, pero
de ahí en fuera nada; antojos sí todos, pero todos de comida mexicana
¡grave, grave!”.
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